El Castillo de Bran o conocido popularmente, el Castillo del Conde Drácula, es un monumento nacional y uno de los puntos clave del turismo rumano. Se puede decir que por su antigüedad, por valor arquitectónico y por su vínculo con el personaje ficticio del conde Drácula

Este castillo es famoso por la creencia de que había sido el hogar de Vlad Drácula en el siglo XV. Se tejió la creencia que aquel personaje era un vampiro humano, del cual han hecho gran cantidad de historias tanto infantiles como cinematográficas.

Sin embargo, no hay evidencias de que Vlad viviera allí en persona y, según la mayoría de versiones, el Empalador pasó solo dos días en el castillo.

Cuentan que pasó encerrado en una mazmorra, en su camino a la prisión de Budapest, cuando la región estaba ocupada por el Imperio otomano.

Panorámicas del castillo de Drácula

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Qué más se dice

Nos toca ir a Rumanía, país ubicado entre Serbia y Hungría, bañada por el mar negro en su costa este, si quieres llegar al Castillo de Bran o de Drácula desde Bucarest. Primero tienes que ir a Brasov, ciudad importante de Transilvania, donde se encuentra el Castillo de Bran.

Puedes tomar el autobús que te llevará a Brasov en un recorrido que dura más de tres horas. Las líneas de autobuses que te dejan en Brasov son las de Bucarest-Sinaia-Predeal-Brasov o las de Bucarest-Brasov-Sighisoara-Targu Mures.

Otro dato del Castillo de Bran

Así sea una fortaleza o un castillo, hasta una residencia real, el castillo de Bran sigue siendo un ejemplo imponente de la fortaleza y el legado rumano, atrayendo a 500,000 visitantes al año.

Una combinación de estrategia medieval, construcción local e ingenio creativo se ha mezclado para originar un ícono de la cultura rumana: fuerte, resistente y orgulloso.

Mezcla una leyenda de vampiros y en la mente del visitante le queda la duda si existió o no el Conde Drácula, y el resto es historia.